Isabel Forga | ¿Cómo pueden el amor y el fracaso ser mutuamente excluyentes?
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¿Cómo pueden el amor y el fracaso ser mutuamente excluyentes?

Si me siento al borde de un acantilado frente al mar a disfrutar una puesta de sol sin más expectativa que contemplar la grandeza de tal proceso, el momento vivirá por siempre en mí como un bello regalo. Incluso sentiré que la altura del lugar ensalza la experiencia.

Si me siento en el mismo acantilado con la esperanza de que la tierra se detenga esa tarde o cambie su trayectoria para que yo pueda observar al sol por más tiempo, la experiencia se convertirá en decepción y sentiré que la vida me empuja hacia el abismo. Lo único que fracasa es el plan que nuestros deseos nos imponen. Somos infelices cuando las situaciones no se dan de la forma en que nosotros queremos o cuando las personas no actúan como esperamos. Y tratándose de lo que normalmente entendemos por amor, esa infelicidad puede alcanzar dimensiones trágicas.

Somos seres humanos. Nuestro ser es perfecto e intuye la grandeza del sentimiento de amor, en cambio nuestra parte humana, siempre en proceso de aprendizaje, es necesariamente imperfecta, así como su forma de concebir los giros a los que la vida nos empuja. Por eso, sólo cuando permitimos que nuestro ser tome el control sin rebelarnos, podemos experimentar esa grandeza que supera nuestra humanidad.

Cuando el sentimiento de amor nos inunda, hay que quitarle las riendas y dejarlo libre, es decir, escucharlo y dejar que nos guíe. No podemos limitarlo a nuestros deseos ni a nuestros planes. En el momento en que empezamos a sentirnos infelices a causa de ese sentimiento, no hay duda, ya estamos intentado meterlo en una caja para someterlo a nuestra voluntad.

El amor es inamovible en esencia, aunque infinito en sus manifestaciones, y su fuerza es superior a nuestra mente en todos los aspectos, por eso, podríamos decir, para que la mente lo entienda, que siempre tiene razón. No hay fracaso posible porque además el fracaso es un concepto humano basado en principios dualistas y el amor va mucho más allá de esos conceptos. Si partimos de esto, la frustración ante sus inesperados caminos disminuirá significativamente y nos permitirá disfrutar de cualquier experiencia de forma más auténtica.

Muchas veces pensamos que rendirnos ante las decisiones de la vida nos hace débiles o ignorantes, cuando en realidad, nos abre la posibilidad de trascender los límites de nuestra experiencia humana y alinearnos con la fuerza verdadera de nuestro ser.

 

La pregunta para este Entre líneas surge del texto El éxito o el fracaso de las historias de amor.

2 Comentarios
  • Guadalupe Molina
    Publicado a las 15:33h, 03 noviembre Responder

    Me encantó tu texto Isabel y es verdad, hasta que dejemos de ser egoístas y buscar lo que queremos y pensar cómo lo queremos podremos ser felices. Pero sinceramente creo que es muy difícil dejarnos llevar por ese miedo que nos inunda ante cualquier tipo de fracaso.

    Saludos!

    • Isabel Forga
      Publicado a las 15:51h, 03 noviembre Responder

      Muchas gracias por tu lectura y tu comentario. Ciertamente, es my difícil, pero si comprendemos el mecanismo, ya estamos un paso más cerca.

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