Isabel Forga | La fuente inagotable de las historias
Sitio web y blog de la escritora Isabel Forga con información de sus novelas, poemas, entrevistas y artículos sobre aspectos literarios, culturales e introspectivos.
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La fuente inagotable de las historias

Raro es el día en que no descubrimos un rostro nuevo. Puede ser en la calle, en la televisión o en cualquier otro lugar, pero lo más probable es que nuestros ojos se posen en una cara nueva cada pocas horas. No obstante, eso no suele llamarnos la atención.

Recuerdo la primera vez que pensé, siendo yo muy joven, que el hecho de que no existan entre los miles de millones de seres humanos en el planeta dos rostros iguales, ni siquiera entre hermanos gemelos, es absolutamente maravilloso. Y más aún al considerar a todas las personas que han vivido a lo largo milenios, todas y cada una de ellas con rasgos diferentes. Más asombroso todavía es que lo mismo aplique para cualquier especie. No hay dos perros iguales ni dos flores iguales por increíble que parezca. Y más allá del aspecto físico, tampoco existen dos tonos de voz idénticos ni dos maneras iguales de enfocar la vida.

Aun teniendo en cuenta las explicaciones científicas que traten de resolver este misterio, lo cierto es que nuestra mente no sabe abarcar las posibilidades infinitas. Sin embargo, tenemos la inconsciente certeza de que esa fuente de formas es inagotable. A nadie se le ocurriría pensar que las combinaciones se puedan acabar y que un día empezaremos a encontrar caras iguales. Es evidente que el infinito se oculta en nuestro mundo de formas.

La misma fuente inagotable que surte este mundo sin fin, alimenta también el alma de las historias. Por más historias que se hayan creado, vivido, pensado o experimentado, sabemos que el manantial no tiene límite. Nunca se habrán narrado tantas historias que no sea posible concebir una más. Podrá haber tantas como rostros humanos o pétalos de flor porque el plano esencial que subyace a todas las formas no está sujeto a limitaciones. Las historias nacen y se guardan en la memoria del corazón y, por tanto, no pueden agotarse ni perderse. Y lo mismo aplica para otras manifestaciones creativas. El número de composiciones musicales posibles, por ejemplo, es infinito aun partiendo de unas pocas notas.

Caminamos cada día entre tantos milagros que nos pasan desapercibidos e incluso acaban por aburrirnos. Al observarlo todo desde nuestra pequeña ventana personal, nos desesperamos cuando las circunstancias no se amoldan a nuestros deseos o cuando otros seres no se comportan según nuestras expectativas, pero en realidad, bastaría con detenernos un instante a contemplar con sinceridad para entender que todo nuestro mundo de formas es una obra de arte maravillosa. ¿Cómo es posible el aburrimiento entonces?

Un nuevo año está iniciando y eso invita a crear listas mentales de buenos propósitos, casi siempre relacionados con proyectos que implican acciones de todo tipo. Aun así, no hay que olvidar que un simple cambio de perspectiva es el mejor propósito y que lo más importante muchas veces no es lo que se hace sino cómo se hace. Aprender a detenerse un momento en el momento presente y observarlo sin juzgar puede abrir puertas mucho más valiosas que la acción continua a la que solemos someternos.

No podemos permitir que ninguna circunstancia nos robe la visión esencial porque eso sería tan inconcebible como vislumbrar el fin de las historias. Mientras haya una nueva experiencia y una mirada que la abrace, habrá una historia que conservar en la memoria del corazón.

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