Isabel Forga | El espacio interior entre páginas
Sitio web y blog de la escritora Isabel Forga con información de sus novelas, poemas, entrevistas y artículos sobre aspectos literarios, culturales e introspectivos.
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El espacio interior entre páginas

Mientras la tarde de verano se va cerrando bajo la amenaza de nubes de lluvia, un gorrión despreocupado se desplaza con ágiles saltitos entre los tejados rojos frente a mi ventana. Lo observo con tanta atención que por un momento me parece ver a través de sus ojos y todo se detiene dentro de mí. Es lo que sucede cuando se alcanza total concentración y el infatigable pensamiento nos abandona unos instantes y nos permite experimentar el presente. Ese presente en el que el pájaro sin duda habita. Yo, en cambio, lo pierdo en cuanto lo pienso, en cuanto intento retenerlo.

Existe un espacio perfecto entre las páginas, entre las palabras, entre los pensamientos. Un espacio que no pertenece a la mente y sobre el que no se tiene consciencia en la mayoría de los casos. Muy pocas son las personas que lo perciben y lo disfrutan. Si lo buscas, huirá; si lo analizas, lo perderás. Sólo hay que dejarlo ser cuando toma el control.

¿Cómo describir un espacio de absoluta libertad? Se trata de un vacío que, sin embargo, lo contiene todo. Y digo libertad porque no está regido por los factores de angustia que suelen atacarnos sin cesar. Es una pausa verdadera de los sentidos y de los pensamientos. Lo llamo espacio entre páginas, ya sean páginas de libro o páginas de vida, porque en esos momentos en los que la atención se concentra en esa breve pausa, el pensamiento se congela y el tiempo deja de existir.

También a veces, mientras recorremos una historia, el tiempo de concentración puede alargarse y las horas desaparecen sin más. Esa pausa se convierte de pronto en lo único existente, y perdemos, como se suele decir, la noción del tiempo e incluso del espacio. Se puede hablar de perderse en una historia o más bien de encontrarse en ella. Y esa historia, claro está, la podemos hallar en un libro o en una película, pero también en una pieza musical, en un gorrión que salta sobre los tejados, en una mirada, humana o animal. Cuando la historia conecta con el presente vivo, sea cual sea su forma de alcanzarnos, la sensación de libertad es inmediata. Sólo ese momento existe porque, en verdad, sólo el momento presente existe.

¿Y no hay una contradicción implícita entre historia y momento presente? ¿No es necesario deshacernos de la historia para vivir el ahora? Yo diría que hace falta abrazar la historia completa, convertirla en presente, desnudarla de los juegos mentales que distorsionan su verdad, y entonces podemos vivirla realmente, sabiendo además que no nos pertenece, y por lo tanto, no puede dañarnos.

Todo depende entonces de cómo se vive la historia. Si la enfrentamos como una carga, como una obligación, o incluso como un trauma, el momento presente se pierde por completo. Si, en cambio, la abrazamos como parte viva de nuestro ser, sólo sabrá enriquecer nuestra permanencia en el ahora.

El espacio interior entre páginas está vivo y no es posible retenerlo. Tampoco es necesario porque siempre está, no es un objetivo a alcanzar o conservar. Tan sólo hay que descubrirlo en esos instantes de silencio y quietud que el ajetreo exterior no puede alterar.

Cuando vuelvo a mirar, el gorrión ya no está en el tejado. Perderlo de vista es como cerrar un libro y creer que la historia se detiene o se pierde si no la tengo frente a mis ojos o si no intento retenerla. Pero ya forma parte de mí, aunque no me pertenezca, aunque mi mente la olvide, y vivirá siempre en esa pausa interior. Hay una historia que se desarrolla más allá de las páginas, una memoria del corazón que permanecerá cuando esas páginas con todas sus palabras y pensamientos se desvanezcan en el devenir de los tiempos.

4 Comentarios
  • Tony
    Publicado a las 18:48h, 02 agosto Responder

    Verdaderamente genial.

    • Isabel Forga
      Publicado a las 20:47h, 02 agosto Responder

      Muchas gracias.

  • Paulina
    Publicado a las 17:01h, 23 agosto Responder

    ¡Qué exquisitos son esos instantes! Tan fugaces y Tan eternos a la vez.

    • Isabel Forga
      Publicado a las 19:31h, 23 agosto Responder

      Exacto, así es. Gracias por tu lectura.

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