Isabel Forga | La vida en dos planos
Sitio web y blog de la escritora Isabel Forga con información de sus novelas, poemas, entrevistas y artículos sobre aspectos literarios, culturales e introspectivos.
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La vida en dos planos

Siempre me ha proporcionado gran felicidad perderme en una historia, hacerla mía, soñarla de día y de noche. Y más allá de que con el tiempo, las circunstancias específicas del relato y sus personajes se vayan disipando en el recuerdo, hay una esencia que permanece. También lo que llamamos nuestra vida funciona de esa manera porque, en realidad, se trata de una historia.

Un día, un anciano maestro me explicó que la vida es como el mar, con una superficie a merced de los vientos y un fondo en calma inalterable. Y lo cierto es que esa verdad, que suele pasarnos inadvertida, subyace en todos nosotros y lo único que nos hace falta es ser conscientes de ella.

No digo esto porque habite yo ya ese fondo inalterable de manera constante y me encuentre en posición de aconsejar a otros, sino porque llevo un tiempo considerable buscándolo y me doy cuenta de que muchas personas, al igual que yo, suelen buscar en el lugar equivocado.

No creo engañarme si afirmo que todos nos hemos sentido alguna vez atrapados en nuestra existencia humana de una forma u otra. Llenos de obligaciones, necesidades o problemas que a menudo enfrentamos como una pesada carga, de la cual esperamos deshacernos en algún momento para sentirnos libres. Pero he aquí un secreto que he ido descubriendo: para que la vida nos libere, nosotros tenemos que aprender a liberarnos primero. En ese orden, no al revés. Y para ello, es importante empezar a concebirla en dos planos.

Yo los llamo plano circunstancial y plano esencial, aunque el nombre que les demos no es importante. El plano que normalmente nos tiene cautivos y es dueño de nuestras emociones, pensamientos y estados de ánimo es el circunstancial. Vivimos como veletas al viento, en total dependencia de las situaciones, personas y eventos que nos rodean, y esperamos que todas esas circunstancias sean favorables para empezar a ser felices. Pero ¡sorpresa! las situaciones exteriores que se suceden sin cesar no son nunca favorables al cien por cien. Es más, mientras más dependamos de ellas, menos lo serán. La vida es sabia y nos sacude porque quiere despertarnos. Así que mientras más dormidos nos ve, más fuerte nos sacude. Quiere despertarnos a ese otro plano, el que yo llamo esencial, el que no depende de eventos ni situaciones para ser en plenitud, porque sólo en el descubrimiento de esa esencia podemos ser libres.

El plano circunstancial puede observarse como una aventura, cuyo único propósito es el aprendizaje, por difícil que eso resulte a veces. Es importante adquirir conocimientos y habilidades que nos permitan desenvolvernos de la mejor manera posible en cualquier situación, porque situaciones de todo tipo, algunas incluso trágicas o devastadoras, se presentarán ante nosotros. Pero todas esas experiencias que nos parecen tan cruciales acabarán por desvanecerse en el aire tarde o temprano, así como nuestra existencia humana. Por eso, todas nuestras experiencias deben estar en función de una dimensión esencial. Ese es el verdadero aprendizaje.

¿Por qué hay personas que, incluso en situaciones muy duras, son más dichosas que otras que se encuentran en circunstancias mucho más propicias? Porque han entrado en contacto con esa dimensión esencial que no está sujeta a factores fugaces. Han entendido que nuestra libertad depende de nosotros, de que aprendamos a dirigir la mirada hacia el fondo inalterable del inmenso mar, en lugar de permanecer en la superficie de corrientes adversas. Cuando logramos echar un vistazo a ese tesoro, nos damos cuenta de que, en realidad, libertad, felicidad o paz se funden en un solo sentimiento.

6 Comentarios
  • Tony
    Publicado a las 20:21h, 04 enero Responder

    Creo que es de auténtico realismo el poder ver la vida en dos planos. Pero, cuán difícil nos resulta, a una gran mayoría de personas, el saber llevar a buen puerto, al menos algunas de estas realidades. Por ejemplo, el llegar a entender que todo en nuestras vidas es de dentro hacia fuera, y no al revés, como suele pensar gran parte de la humanidad, lo cual nos lleva siempre al fracaso. Lo ideal sería intentar aprender el orden de las cosas en todo.

    • Isabel Forga
      Publicado a las 02:28h, 14 febrero Responder

      Agradezco mucho el comentario. A veces sólo hay que detenerse un momento a observar para que todo cambie.

  • Paulina
    Publicado a las 15:45h, 02 marzo Responder

    Es cierto, yo lo pienso en cuestión de energía, aquella que transmitimos, recibimos, guardamos o liberamos pero que está más allá de la conciencia, de aquello que tanto queremos explicar y razonar pero que está meramente en la superficie.

    • Isabel Forga
      Publicado a las 15:00h, 17 marzo Responder

      Gracias por leer y comentar. Cuando nos aventuramos a profundizar más allá de esa superficie, maravillosas energías de vida empiezan a generarse.

  • Héctor Morales Sánchez
    Publicado a las 07:33h, 17 marzo Responder

    Héctor

    Yo creo que lo ideal, es aprender a manejar todo lo que las circunstancias de nuestra vida, nos pone enfrente, eso es inevitable. Porque de ahí es de donde tenemos que aprender y para aprender, primero necesitamos ver (de afuera hacia adentro) y hasta entonces, desechar todo lo que no es considerable, la barredura, y todo eso es lo que no debemos atesorar en nuestra mente. Y es entonces cuando nuestra vida se vuelve importante, se vuelve limpia, se vuelve útil (proyectándonos de dentro hacia afuera.

    • Isabel Forga
      Publicado a las 14:54h, 17 marzo Responder

      Muchas gracias por tu profundo comentario, Héctor. Como bien dices, la experiencia es esencial para aprender, y lo importante es que aprendamos a ser mejores personas día a día. La dimensión exterior es necesaria para descubrir nuestra propia esencia.

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